Experiencias


Camila Sarasin
Estudiante de Arquitectura de la Universidad Católica de Santa Fe.
Destino: Trondheim, Noruega.



Mi experiencia se desarrolló a fines del año 2013. Tuve la oportunidad de realizar la práctica laboral en un estudio de arquitectura ubicado en la ciudad de Trondheim, Noruega.

El viaje implicó en mi vida profesional un gran cambio, dado que afortunadamente tuve la oportunidad de trabajar en una oficina de arquitectura con gran cantidad de profesionales, con todo lo que ello implica. Allí pude ver la forma en que se organizaba un estudio de tales características, cómo se desenvolvía de manera individual en la profesión cada uno de los integrantes, pero también cómo trabajaban de manera participativa y en equipos, cómo se relacionaban con los clientes y otros profesionales, las grandes diferencias entre la forma de trabajar allí y en mi país de origen tanto en lo que respecta a lo constructivo, a los recursos económicos, etc.

En términos laborales tuve la oportunidad de participar en proyectos de diferentes escalas, visitar obras que se estaban llevando a cabo desde la oficina, y ver otras que ya habían sido finalizadas. Además, al ser Trondheim la primera capital que tuvo el país, estaba constantemente en contacto con arquitectura de gran valor histórico y patrimonial, como por ejemplo la Catedral de Nídaros, la más importante de Noruega, que estaba a tan sólo una cuadra del lugar donde yo trabajaba.

Esta experiencia implicó en mi vida personal un cambio muy importante. La gente que conocí en el trabajo no sólo eran excelentes profesionales, sino también excelentes personas. Fueron en todo momento muy atentos conmigo, muy educados y sobre todo afectuosos. Trataban de hacerme participar de la mayor cantidad de actividades que fuera posible, inclusive actividades que no formaban parte de la agenda de la oficina, para que yo conociera más acerca de su cultura. De esta forma realizábamos viajes, salidas y actividades de ocio, en los que conocía acerca de sus comidas tradicionales, costumbres y festejos entre otras cosas (es por ello que debo agradecer profundamente a Astrid, Bodil, Eivind, Elisabeth, Gunnar, Heidi, Ingvild, Iver, Kjetil, Kristin, Marianne y Phuong, por hacer de mi beca una experiencia única).

Además me relacioné con becarios de diferentes nacionalidades, como por ejemplo otros tres de IAESTE que vivían en el mismo departamento que vivía yo: Adam (polaco), Julia (Brasilera) y Kosuke (japonés), con los que nos hicimos muy amigos y entablamos una relación muy cercana, y con los que junto a otros chicos compartíamos experiencias en los tiempos libres, como viajes a otras ciudades y salidas.
Describiría mi experiencia como la más linda que un becario puede realizar, llena de recuerdos hermosos, personas y lugares que nunca voy a olvidar.


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